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Mocúzari, la presa “que tiene sed”

Por:   Miriam Millán 22 de julio de 2018

El gigante hidráulico que le da vida al poblado enclavado en la sierra de Álamos atraviesa una lamentable sequía

 

El Mocúzari, Álamos.-
Son las seis de la tarde y el viento tenue en la comunidad de El Mocúzari impregna cada calle, cada espacio libre, del olor a pescado fresco recién traído de las aguas de la presa “Adolfo Ruiz Cortines”, que presenta una sequía no vivida desde hace más de una década.

Hombre y mujeres con chinchorro al hombro caminan de la orilla de las aguas de un sector bajo de la presa hacia sus casas, o bien llevan en motocicletas o autos lo poco o mucho que su larga jornada de pesca les dejó.

En la serranía de este municipio es difícil imaginar que entre los cerros a veces verdes a veces sombríos hay un pueblo pesquero marcado en parte por el destino de una obra hidráulica que magnífica se alza para darle vida o lentitud al destino.

Solo un alto muro de contención divide márgenes de la presa con la comunidad, actualmente el reflejo de un panorama en que las verdes praderas en que se alimenta ganado donde es común ver agua indican que no todo anda bien.

La presa “Adolfo Ruiz Cortines” o también llamada Mocúzari en alusión al nombre del pueblo que la cobija registra en este 2018 una muy baja captación de agua debido a la escasez de lluvias por una época seca pronosticada como seria.

Hasta el pasado viernes 20 tenía un volumen de almacenamiento de 144.4 millones de metros cúbicos de una capacidad de nivel máximo de operación de 950 millones de metros cúbicos, esto es apenas un 15.15% de acuerdo a la Comisión Nacional del Agua (Conagua)

A la misma fecha en el 2017 los números eran de 217.1 millones de metros cúbicos, siendo 72.7 millones de metros cúbicos menos, una diferencia que pesa tomando en cuenta el pronóstico de reserva que hay con relación a un año crítico de precipitaciones.

Fue el 3 de marzo de 1959 cuando entró en funcionamiento la presa “Adolfo Ruiz Cortines” construida en zona del cauce del Río Mayo y complementada por una central hidroeléctrica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) capaz de generar 10 megawatts.

Desde entonces esta magna obra no solo ha tenido alto impacto en lo económico y desarrollo social del municipio de Álamos sino de todo el Valle del Mayo pues sus aguas determinan buenas o malas noticias para actividades claves como la agricultura, ganadería, pesca y comercio.

Y dentro de esa dinámica entra la vida misma de El Mocúzari, pueblo sujeto en parte a la historia hidrológica del embalse, cuyos cerca de 900 habitantes empezaron a vivir la repetición de una época austera y de sequía que desde hace unos doce años no había.
 

Los vaivenes diarios

Como damnificado de los vaivenes del tiempo y del clima, las cortinas de hierro de la edificación central de la presa lucen actualmente selladas, ni una sola gota de agua hay detrás de las compuertas.

En el cauce encementado para el desfogue el salitre y las grietas son testigos de que por ahí en meses no ha corrido ni un solo litro de agua proveniente del embalse natural.

Donde es común en otras épocas ver, aunque sea pequeños lagos, hoy se extienden praderas verdes donde el ganado se alimenta libremente.

En lo que constituye la zona de captaciones solo es posible observar sectores con agua muy reducida comparados con los niveles comunes marcados en cerros cuando hay almacenamiento normal.

Es en esos pequeños represos donde los pescadores de El Mocúzari “tiran” sus chinchorros para capturar tilapia, mojarra o carpa, salen en sus lanchas remando en corto, no hay que ir tan lejos.

Héctor Guadalupe Moreno Zapata, quien se dedica desde hace cuatro años a la pesca, informó que obvio al haber menos agua almacenada en la presa lo capturado disminuye pues los “bancos” de peces no abundan.

Desde que se levantó la veda a la pesca a principios de julio no ha sido mucho lo que pueden recoger en los chinchorros, explicó, trabajan bastantes pescadores y tienen que organizarse para que les toque algo a todos.

“A como está la presa casi no sale pescado, muy poquito, en estos días solo me llevo de 10 a 15 kilos pero cuando es buena temporada, todo lleno de agua, hasta 50 o 60 kilos”, detalló, “es la misma situación para todos los compañeros, echamos la red y hasta otro día volvemos”.

No resulta extraño la baja productividad porque la temporada buena para la presa comienza en los meses de junio o julio con el registro de lluvias, la mala racha abarca desde marzo, dijo, pero este 2018 el panorama no tiende a ser tan normal.

“Nunca me había tocado ver la presa así de seca, hace unos dos meses en muchas partes había hasta pantanos donde quedabas atorado, todavía un poquito pero ya menos, esto pega duro”, expresó.

Con solo estudios de preparatoria y una familia que mantener económicamente Moreno Zapata consideró que sí resulta duro ver la presa tan “apagada”, teniendo que sortear a diario carencias.

El kilogramo de pescado lo venden a los cooperativistas a 40 pesos, abundó, por lo general en el mismo pueblo para evitar gastos de transporte.

José Valenzuela y Juan Felipe Cota, otros dos pescadores, mencionaron que no es raro que la presa del Mocúzari tenga años con bajo nivel de almacenamiento pero no la veían tan seca desde hace unos diez años.

En los meses de mayo y junio gran parte de la zona de embalse era puro lodo, “soquete”, señaló Juan Felipe, después de la tradicional fecha del Día de San Juan comenzaron a caer las primeras lluvias lo que juntó un poco de agua.

“Aunque la presa está chicuela hacía años que no se secaba como ahora, tenemos que andarnos tirando de un lado a otro donde está el agua represada para sacar algo de pescado, ha habido días malos en que cuatro o seis kilos hemos agarrado”, externó.

No les queda otra a las familias que restringirse en gastos, comprar lo necesario para subsistir, aseveró, mientras conservan la esperanza de que los meses de agosto y septiembre sean llovedores.

Amplió que van a la pesca por la mañana y tarde para completar más cargamento, suficiente para venderlo en el día y no se les quede porque luego la tilapia se pone blanca y descompone.

Por la experiencia José contó que las aguas de la Cuenca alta del Río Mayo bajarán por el cauce en agosto por las lluvias en la zona más alta limítrofe con Chihuahua, completando el ciclo con las directas en la zona de captaciones.

“Pero para que llegue el agua hasta el vertedero le falta mucho, ahorita está súper seco por eso andan ahí las vacas, ¿Cuánto podría tardar?, no sé, todo depende si llueve abundante”, recalcó. 

#ValleDelMayo Mocúzari, la presa “que tiene sed”

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Publicado por La Verdad en Miércoles, 25 de julio de 2018


“El fantasma” de la sequía

Aparte de la pesca como actividad inherente a la presa en el poblado El Mocúzari también brindan sostenimiento económico a las familias la ganadería, la minería, comercio y en mínima parte la agricultura.

Carlos Martínez Mendívil, comisario municipal de El Mocúzari, comentó que a los habitantes del pueblo no les extraña cada año que haya bajo nivel de agua en la presa en el inicio de verano, pero esta temporada es demasiada poca.

“Hace como 12 años que no la veíamos así”, lamentó, “definitivamente que esto impacta en la economía de los pobladores porque muchos de ellos están dedicados a la pesca, la esperanza es que haya buena lluvia aquí para que recupere volumen”.

A principios de mes el ayuntamiento que preside el alcalde Axel Omar Salas Hernández ejecutó un programa de repoblamiento al arrojar a las aguas de la presa 800 mil crías de tilapia, indicó, las cuales han estado desarrollándose paulatinamente.

A diferencia de otra época ahora lo que aminora en algo la crisis es el trabajo que brinda la mina Cobre del Mayo y los programas de empleo temporal, agregó.

Pero la obra hidráulica “Adolfo Ruiz Cortines” sí resulta clave para la sobrevivencia del pueblo, aceptó, al igual que para la comunidad cercana de Piedras Verdes de donde a diario vienen decenas de alamenses a la pesquería.

El Mocúzari es una comunidad tranquila, afirmó, de gente trabajadora que pone su esfuerzo por salir adelante pero que eleva cada año plegarias u oraciones para que las lluvias abunden y con ello siga la prosperidad tan anhelada.

 
El pronóstico “rojo”

Para la Comisión Nacional del Agua (Conagua) está totalmente reconocido el 2018 como de severa sequía en el que el estado de Sonora figura como un “punto rojo” en el escenario nacional por el impacto negativo de la problemática.

Benito Coronado López, jefe del Distrito de Riego 038 del Río Mayo de la Conagua, indicó que este ha sido un año difícil en captaciones de la presa del Mocúzari y aun con los pronósticos de próximos meses “llovedores”, lo estimado es alcanzar de 390 a 400 millones de metros cúbicos.

Fue el pasado 28 de marzo cuando Conagua cerró las compuertas del embalse, recordó, luego de una extracción emergente de 12 millones de metros cúbicos para un tercer riego a 10 mil hectáreas de trigo.

Lo previsto de almacenamiento a octubre próximo solo alcanzaría para la siembra de cerca de 45 mil hectáreas de diferentes cultivos de un promedio anual normal de 90 mil, precisó.

Será hasta octubre o noviembre próximos cuando vuelvan a abrir las cortinas, mencionó, para el inicio del ciclo agrícola 2018-2019 en el Distrito.

El Servicio Meteorológico Nacional (SME) ha notificado de la formación de 18 huracanes en la zona del Pacífico donde se ubica Sonora, añadió, por lo que la esperanza es que el impacto de alguno de ellos o una “colita” como depresión o tormenta tropical recupere a la presa del Mocúzari.

 

 

TESTIMONIO: 

“La presa es parte del motor de vida no sólo de la naturaleza que nos rodea aquí también de la mejoría que llegue y la de todos los que vivimos en el sur de este estado, queda esperar que nos lleguen las lluvias primero Dios”, Carlos Martínez Mendívil, comisario municipal El Mocúzari

 

“El Servicio Meteorológico Nacional ha notificado de la formación de 18 huracanes en la zona del Pacífico donde se ubica Sonora, la esperanza es que el impacto de alguno de ellos o una “colita” como depresión o tormenta tropical recupere a la presa del Mocúzari”, Benito Coronado López, jefe del Distrito de Riego 038 del Río Mayo de la Conagua

 

“Nunca me había tocado ver la presa así de seca, hace unos dos meses en muchas partes había hasta pantanos donde quedabas atorado, todavía un poquito pero ya menos, esto pega duro”,  Héctor Guadalupe Moreno Zapata, pescador 

 

 

 

 

 

 

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