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“Es la cuaresma para volver a Dios con el corazón”

Por:   Miriam Millán 13 de febrero de 2018

Este miércoles comienza el período religioso propicio para la reconversión, una invitación hecha al corazón de cada creyente

 

A volver al Dios del consuelo, paciente, misericordioso y lleno de amor, con el corazón movido por la fe y traducida en el arrepentimiento es la invitación religiosa que la Cuaresma que inicia hoy representa para los creyentes católicos.

En ese contexto, la Iglesia llama a la conversión que comienza este día con la imposición de la Ceniza en los templos y finalizará en cuarenta días con el simbolismo del fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual, declaró ayer el sacerdote Sergio Hugo Trujillo Durazo.

El párroco del Sagrado Corazón de Jesús, explicó que la Cuaresma representa el signo sacramental de la conversión de los fieles que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y toda la vida.

Es un tiempo de sacrificio, subrayó, para acercarnos más a Dios por medio de la oración sea comunitaria o individual.

“Creer y esperar en un Dios paciente e infinitamente bueno y misericordioso, que siempre está dispuesto a recibirnos, que siempre perdona, cuyas oportunidades no se acaban”, expresó, “es el Señor del consuelo que nos permite iniciar la Cuaresma como un regalo para nosotros”.

El camino de la conversión dura toda la vida, señaló, a través de la cual Dios mismo se vale de tiempos, personas y circunstancias concretas para hacerse presente en nuestras vidas.

Por ello significa cambiar actitudes que dañan a la persona, la familia, a la sociedad, aseveró, ejerciendo la caridad como ayuda a quien necesita de nosotros en tiempo o de nuestros bienes.

Los católicos necesitamos vivir la Cuaresma como un período especial de gracia, recalcó, una súplica hecha al corazón.

“Dios es terco y nos sigue buscando sin cesar, no parará hasta encontrarnos, de tal manera que no somos nosotros los que le buscamos sino él que lo hace como Padre amoroso y lleno de ternura”, asentó.

El Párroco del Sagrado Corazón de Jesús recordó que durante estos cuarenta días la Iglesia Católica dispone lo que es la práctica del ayuno y la abstinencia, obligada el Miércoles de Ceniza y Viernes Santo.

La abstinencia definida como la acción de privarse de algo es un signo penitencial, detalló, en la cual los fieles con uso de razón y que no tengan ningún impedimento como cuestión de salud se abstengan de comer carne, algún tipo de privación voluntaria o hagan una obra caritativa los viernes.

En tanto el ayuno es una forma de vigilia, dijo, de estar listos y dispuestos al cambio, un signo que ayuda a tomar conciencia.

“La Semana Santa se prepara con una buena Cuaresma, si escuchamos el llamado de la iglesia a vivir este tiempo correctamente llegaremos muy dispuestos a la vivencia de la Pascua, es decir, de los días santos que culminan con la resurrección de Jesús”, apuntó.

 

LA CENIZA

Trujillo Durazo abundó que el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente se hace como respuesta a la palabra de Dios que invita a la conversión como inicio y puerta del ayuno cuaresmal y de la marcha de preparación a la Pascua.

“La cuaresma empieza con ceniza y termina con fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual”, puntualizó, “algo debe quemarse y destruirse en nosotros, el hombre viejo, para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo”.

 

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