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GL La Verdad Radio 1270 AM

Historia de Domingo Pregúntenle a Gustavo

Por:   Raúl Ruiz 27 de octubre de 2018

Mexicali, B.C.-
Aquí sobra el empleo y eso hace que falten trabajadores.

“Hay déficit de mano de obra”, explica Mario Juárez, el Presidente de la Comisión de Desarrollo Industrial de Mexicali (CDMI), un organismo privado que tiene como tarea promocionar la ciudad para atraer inversiones.

Y eso ha dado resultados:
En el 2017, luego de años de aletargamiento, de desánimo de los inversionistas y la propia población, la Capital de Baja California recuperó su ritmo y atrajo inversiones por 778 millones de dólares.
El ritmo este año se ha mantenido: En los primeros 8 meses ya llegaron 650 millones y el cálculo es que termine con 850 millones de dólares al final de 2018.
Eso se ve reflejado en la ciudad, que tiene varias plazas comerciales en construcción, se alista una torre de 30 pisos para condominios y oficinas y se construyen al menos tres nuevos hoteles de cadena, algunos de firmas internacionales.
Hay dinamismo empujado por el reciente bienestar económico, y la llegada de miles de nuevos residentes atraídos por empleo y nuevos negocios.
Con más de un millón de habitantes (el Censo del Inegi de 2010 contó 936 mil 826 habitantes), Mexicali ya concentra el 29% de la población total del Estado y crece a un promedio de 3% en los últimos tres años, por encima de la media regional.
En el Valle, donde vive el 20% de su población, las cosas también cambiaron: De cultivos intensivos, como el trigo, ahora la fortaleza se basa en los de exportación y la agroindustria que ha repuntado.
Además de la industria del dátil, por ejemplo, los productores de carne se han convertido en los últimos años en referencia internacional.
“Su Karne”, la poderosa firma de cárnicos mexicana, cuenta con una de sus plantas más grandes en esta ciudad.
Pero eso no era así hace dos años:
El enojo de la ciudadanía y el sector empresarial contra un Gobierno Municipal que funcionaba bajo la sospecha de la corrupción le metió freno al tradicional dinamismo de la ciudad.
La inseguridad creció, la infraestructura urbana se detuvo y las inversiones se frenaron.
Jaime Díaz, un alcalde panista que gobernó entre el 2012 y el 2015, se caracterizó por el escándalo público y privado.
La ciudad entonces dejó de brillar y los servicios públicos cayeron.
Y aunque el PAN volvió a ganar como franquicia en la elección de 2015, el nivel de tolerancia social ante los gobiernos y partidos se redujo casi a cero.

Tiempo de enojo

Gustavo Sánchez Vázquez, un abogado de empresas que dejó la diputación local para buscar ser candidato a la Alcaldía y luego Presidente Municipal de su ciudad natal, ganó la elección.
Formado en la iniciativa privada y la corriente doctrinaria en el PAN, conoció desde antes el desastre que más tarde confirmaría:
El Ayuntamiento estaba en quiebra técnica, con una deuda de poco más de 3 mil millones de pesos, una nómina municipal de más de 6 mil trabajadores (muchos de ellos “aviadores”), una corrupción rampante en la asignación de obras y el manejo de los dineros públicos, una Policía Municipal sin equipo y, lo peor de todo, una ciudadanía desesperanzada y sin ánimo de participación.
La labor parecía titánica.

La cuesta arriba

El primer año de Gustavo fue complicadísimo:
Junto con la precariedad económica y el enojo social tuvo que lidiar con uno de los movimientos sociales más radicales de los últimos años en esta ciudad: “Mexicali Resiste”, un colectivo de agrupaciones que se oponen a todo.
Nacidos en la coyuntura de una reforma a la Ley de Aguas del Estado, que se hizo para tratar de aprovechar una coyuntura de inversión millonaria de la cervecera “Constellation Brands”, los manifestantes agregaron a su pliego petitorio, que tenía ya exigencias de la esfera estatal y federal, algunas municipales como esa de no aumentar el Impuesto Predial, frenar el pago de Derecho de Alumbrado Público, principalmente.

Acciones urgentes

Pero, formado en la convicción de luchar en la adversidad, Gustavo no se amilanó y de inmediato tomó acciones que ya había planeado en la etapa de transición:
Lo primero que hizo, a los tres días de asumir el cargo, fue anunciar un “Programa de Austeridad y Contención del Gasto”.
Con asesoría de talentosos financieros redujo 20% en Gasto Corriente del Ayuntamiento (incluido el recorte a la nómina), que significó un ahorro de $40 millones de golpe y porrazo, consensó una reducción de salario a regidores y funcionarios de 20%, y en su caso de casi 100 mil pesos de sueldo mensual lo bajó a 69 mil.
A la par de ello se propuso contratar sólo a funcionarios de alto nivel, probados: No se podía improvisar.
En Servicios Públicos contrató a Carlos Flores, un ex Secretario de Obras en el Estado, y quien diseñó un plan de recuperación y luego de calidad, con medición, de todas las áreas a su cargo.
De inmediato hubo resultados: Es el único municipio del Estado que ahora presume recolección de basura dos veces a la semana en todos los hogares y las principales calles y bulevares de la ciudad lucen limpios.
En Seguridad Pública, una de las áreas más sentidas, contrató a Alonso Ulises Méndez, quien en ese momento era el Director de la Policía Estatal Preventiva en Sonora, y quien es uno de los elementos más capaces y preparados de Baja California en la materia.
A los primeros 6 meses inició el descenso de los indicadores delictivos: Sobre todo en robos a casa habitación que era una plaga.
En el área financiera se asesoró por Manuel Aguilar, un ex Secretario de Finanzas en el Estado y quien fue el artífice de todo el seguimiento del Plan de Austeridad.
En el primer año ya podía presumir cifras: Redujo a casi nada el déficit financiero de 250 millones dejado por su antecesor, elevó la calidad crediticia que estaba perdida, invirtió $550 millones en obra pública, y atrajo inversiones por 778 millones de dólares generando 12 mil nuevos empleos.
Pero sobre todo, tejió una alianza con la sociedad civil involucrando a los liderazgos formales en las tareas municipales:
Ello ayudó a cambiar el ánimo social.
Hoy, la ciudad luce pujante, con finanzas sanas y, por primera vez, tras dos años de gestión, ha iniciado inversiones en obra pública con recursos propios, derivados del ahorro.
Al final del día tiene que ver con la confianza de la gente, resume el propio Gustavo, un abogado que casi siempre sonríe, quizás para compensar la primera impresión que causa de no ser empático, aunque termina después contagiando su entusiasmo.
Es un personaje que ha convertido una virtud propia en una forma de vida y una manera de ejercer el servicio público: La responsabilidad.

“Nos fijamos la responsabilidad como fuente indiscutible de cualquier logro…”, repite a quien lo escucha.

El modelo que utilizó para darle la vuelta, de sacar de la postración a una administración municipal perdida y convertirla en menos de dos años en una ciudad competitiva y orgullosa de sí misma, vale la pena revisarla, conocerla y, por qué no, replicarla.
En Sonora, donde casi todos los municipios lucen postrados, esa receta les caería de perlas.
Claro, hay que actuar con responsabilidad, ¿se podrá, pero sobre todo se querrá?

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TESTIMONIOS:

“…Aquí no ha habido fórmulas mágicas, ni coyunturas espontáneas. Aquí sólo ha habido responsabilidad como premisa diaria para lograr que las cosas sucedan…”

Gustavo Sánchez Vázquez, mexicalense, abogado y ahora Alcalde de la Capital de Baja California

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(GRAFICA PEQUEÑA)

Una ciudad pujante

De acuerdo con la CDIM, este es el perfil numérico de Mexicali:

• Cuenta con una fuerza laboral de 562 mil personas
• Hay 15 mil ingenieros titulados
• Cuenta con 29 mil licenciados titulados
• Hay 1,200 empresas sirviendo a la industria

Fuente: CDIM

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