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GL La Verdad Radio 1270 AM

Historia de Domingo

Por:   Por Raúl Ruiz 22 de septiembre de 2018

Fantoche(a)s

 

“No me gusta”, decía mi madre.

“Repunante”, calificaba mi padre.

“Odioso”, remataban las hermanas.

Al final, todos, de diferente manera, se referían a lo mismo.

A alguien no agradable, cuya conducta lo volvía un ser despreciable.

Ahora Andrés Manuel López Obrador, el Presidente Electo, y líder moral del 53% de quienes votaron en las pasadas elecciones del 1 de julio, ha hecho su propia descripción: “Son fantoches”, asegura.

Y al igual que todos los demás, coincide que son seres a los que, por su actitud, se les pierde el respeto.

Eso se vuelve más agraviante cuando se trata de figuras públicas.

Su exposición multiplica su “fantochería” y detona más el enojo social.

En su gira por Sonora, que inició el viernes en San Luis Río Colorado, y finalizó ayer en Cajeme, el Presidente Electo López Obrador reiteró más en cortito a los nuevos legisladores locales y alcaldes de Sonora que son de extracción morenista:

“…Nada de hacer lo mismo de antes. Está mal vista la corrupción en nuestro movimiento… no queremos políticos fantoches, prepotentes… no queremos gente falsa…”, les dijo a quienes lo fueron a ver, escuchar y tocar en un caluroso mitin en San Luis Río Colorado.

Y les advirtió que estará vigilante de que eso se cumpla.

Pero, ¿qué quiso decir López Obrador cuando alertó sobre los “fantoches”?

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia de la lengua la palabra “fantoche” significa:

 

Del francés fantoche.

 

1.- Persona grotesca y desdeñable.

2.- Sujeto neciamente presumido.

3.- Persona vestida o maquillada de forma estrafalaria.

  1. - Muñeco grotesco frecuentemente movido por medio de hilos.

 

Esta es una definición que como ciudadanos debemos tener muy presente ahora que han arribado al cargo nuevos diputados y nuevos alcaldes en Sonora.

“Fantoche” puede parecer una palabra amenazante para los políticos que tradicionalmente se marean al llegar al poder y desatan sus pasiones (las bajas y las no tan bajas).

Ya podemos empezar a ver, a una semana de haber asumido el encargo, desplantes de ese tipo en algunos de los nuevos morenistas en el poder.

Un caso que puede volverse emblemático es el de Célida López Cárdenas y Sara Valle Dessens.

La primera ha decidido crear, en un desplante que tiene sorprendidos a los propios militantes de Morena, una “Dirección de Transformación Municipal”.

¿Pues que esa no era la tarea de toda una comunidad y no de un ente burocrático?

Rápido, la nueva Alcaldesa, ha echado al bote de la basura el planteamiento aquel que volvió a repetir López Obrador en su mitin en San Luis Río Colorado:

“Nosotros luchamos por ideales”.

Con un ente burocrático enfocado al tema esencial de lo que es la filosofía lopezobradorista, esa de la “Cuarta Transformación” se le niega, precisamente, su poder transformador.

Pero Célida no es el único caso:

Aquí más cerca, en Guaymas, Sara Valle Dessens, la Alcaldesa, se ha aferrado en nombrar a Santiago Luna, su cuñado, como Tesorero Municipal.

Pero ha ido más allá: No conforme con ese abierto nepotismo, asegura que si hace falta y encuentra más perfiles en su familia que le puedan ayudar, los contratará.

¿Qué parte de la no soberbia, de la no prepotencia exigida por la filosofía de Morena no termina de entender Sara?

Este par de mujeres, echadas para adelante, y quienes tienen la virtud de liderar equipos, han empezado a echar por la borda la esencia de los nuevos gobiernos de izquierda.

Si en sus castos oídos no terminan de escuchar al gestor y responsable de sus triunfos, algo no terminará bien.

 

La forma y el fondo

 

Célida y Sara son un buen ejemplo de lo que NO debe hacerse en la nueva etapa política del País.

Sus acciones son de forma, cuando el asunto es de fondo.

No han comprendido que su corta visión de ver la vida pública y el ejercicio del poder, no admite protagonismos.

Tampoco tolera los actos de amiguismo, compadrazgo y nepotismo, ni de beneficios a grupos particulares, como se empieza a perfilar en los gobiernos de Hermosillo y Guaymas.

Ellas, con la ola nacional, tienen una enorme oportunidad de cambiar la vida de miles de personas.

Sin embargo, primero tendrán que comprender que es hora de entrarle, más allá de la odiosa o fantocha forma, al fondo de los verdaderos problemas.

Cuando López Obrador habla de transformación se refiere a cambios de verdad en la vida nacional y esos pasan, en primerísimo lugar, en los asuntos municipales.

¿Quién, en su sano juicio, puede estar en contra de ello?

Suponemos que nadie.

Como la visión del líder moral del proyecto es de largo alcance, y como el arranque a nivel local muestra un muy limitado alcance de miras, no podemos estar más desesperanzados.

Ojalá y nos sorprendan con las siguientes acciones.

Cada semana estaremos publicando en este espacio el “Fantochísimo”, un indicador que pretende señalar en ranking a los más fantoches.

“No me gusta”, decía mi ‘amá.

Por eso hay que exhibirlos, junto con sus acciones.

 

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Frase testimonial

 

“…Nada de hacer lo mismo de antes. Está mal vista la corrupción en nuestro movimiento… no queremos políticos fantoches, prepotentes… no queremos gente falsa…”

 

Andrés Manuel López Obrador, Presidente Electo de México, al hablar el viernes pasado en San Luis Río Colorado.

 

 

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