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Historia de Domingo

Por:   Raúl Ruiz 26 de mayo de 2018

Cuidado con el Zorro Naranja

Por Raúl Ruiz

Pocos lo han notado pero la Expo Ganadera 2018, ese largo maratón de conciertos, muestra de productos y, sobre todo, espacio para el consumo desenfrenado del alcohol es un gran relajante social.
Lo será también, una vez que termine, la Expo Cajeme 2018, en ese municipio, y la famosa “Fiesta de Las Flores” de Nogales.
Ni qué decir de las festividades que, con motivo de la veneración de la “Santísima Trinidad”, se han estado llevando a cabo en las últimas dos semanas en los municipios de Etchojoa y Huatabampo.
Otro elemento que ayudará a la relajación social son las celebraciones que se realizan alrededor del Festival Internacional del Pitic, que ha iniciado esta semana y finaliza la semana próxima en Hermosillo.
En todos los casos el componente es el entretenimiento, la distracción y la búsqueda de relajación social para los sonorenses.
En esos espacios y durante el tiempo en que se llevan a cabo, los ciudadanos intentan olvidarse de sus problemas y desafíos y se vuelcan a tratar de recibir una dosis de “buen momento”.
Eso cataliza el “humor social”, y tiende a mejorarlo.
Los eventos son particularmente intensos en estas fechas.
Claro que además de ello tiene sus efectos, a veces no tan positivos: La economía familiar se ve afectada y la productividad laboral, producto de tantas desveladas y ausentismo laboral, se trastoca.
Por ello contar con “relajantes sociales” de este tipo son importantes y que no siempre estén asociados a la diversión y la disipación social es importante.

La muerte de uno y el florecimiento de otro

A propósito de estos espacios de “Relajación Social”, esta semana que termina acaba de darnos dos muestra claras de como los tiempos empiezan a cambiar y como los “Relajantes Sociales” empiezan a modificarse.
Nos enteramos, por ejemplo, de la muerte de Tony Wolf, el autor de la popular serie “Pingu”.
Esta serie animada de televisión, icónica del entretenimiento blanco, se volvió un referente para las familias:
Una familia de pingüinos, en un estilo muy básico, transmitía la vida de una familia tipo, con sus problemas, pero lo hacía de una manera entretenida, y sobre todo cómica.
Eran divertidos y lograron identificar a toda una generación.
La muerte de Wolf, sin embargo, es casi seguro que signifique la extinción de una nueva etapa de la historia de “Pingu” y nos prive de un humor público que está, casi de la misma manera, en extinción.

La llegada de lo nuevo

Pero el mismo día que se anunciaba la muerte de Tony, los amantes de ese poderosos género del entretenimiento y arte llamado “Anime” (Animación), el pasado martes 22, recibían una buena nueva:
El nuevo juego de la famosa serie “Naruto”, el super héroe japonés adolescente, se lanzaba prometiendo mayores emociones.
El caso de Naruto es un buen ejemplo de la evolución de las aspiraciones de nuestros jóvenes en lo particular, pero también de la sociedad en lo general.
Naruto es un adolescente, de apenas 13 años, que ha sido condenado por su padre al “infectarlo” con un monstruo, el terrible “Zorro Naranja de 9 colas”, el cual representa la misma maldad.
El padre de Naruto, suponiendo que la única manera de evitar que el monstruo rondara en la humanidad, destruyendo todo lo que hallara a su paso, decidió, en un acto de buena fe, “encapsularlo” en el cuerpo de su indefenso hijo, entonces bebé.
Ahora, el heroico Naruto encarna el mal, pero también (todo al mismo tiempo) la firme voluntad de hacer el bien y combatir, con la fuerza acumulada en su interior por obra y gracia del “Zorro Naranja de las nueve colas”.
Eso lo ha llevado a cientos de aventuras que mantienen al filo de la butaca a sus seguidores, quienes en cada una de sus historias terminan esperanzados en que los malos sean siempre derrotados por el increíble Naruto.
El nuevo juego promete enfrentar a Naruto a diferentes retos, pero sobre todo promete poner a prueba su decisión de elegir entre el bien y el mal.
He preguntado a los fans de Naruto qué valores encarna para que, desesperados, esperen el siguiente capítulo y devoren (como si fueran auténticos Zorros Naranja de 9 colas) todo el material generado alrededor de ese héroe adolescente.
Todos coinciden que encarna la justicia, la voluntad de cambiar, el amor y la solidaridad con los demás.
Me extrañó que no me hablaran del “bien” y del “mal”.
Algo fantástico debe estar haciendo Naruto que hay que entender por qué logra cautivar a esas masas de millennials que van a su encuentro de manera desinteresada e incondicional.
Algo encarna que los identifica y une.
Lo que Naruto, con todos sus superpoderes no sabe es que es un “Relajante Social”.
Quizás no se ha enterado que representa un elemento o factor decisivo de escape fácil para nuestros millennials de los cientos de problemas que deben enfrentar cada dia en sus comunidades.
Es cierto, esa semana que acaba de terminar, perdimos a otro “Relajante Social” icónico como fue “Pingu”, pero ahora se tiene a Naruto para beneplácito de las nuevas generaciones.

La importancia social

Estas vías de entretenimiento (expos, festivales, bailes y series de televisión y cine) son los nuevos “Relajantes Sociales” de una sociedad que no termina de encontrar en la vida institucional, la que debe procurarles, como obligación primaria, esos elementos, cómo llenar esos vacíos.
Por eso, mientras eso no ocurra, agradezcámosle a Naruto y a Pingu que nos ayuden a cumplir con esa tarea.
Eso sí, cuide que el “Zorro Naranja de 9 colas” no se libere de la frágil humanidad de nuestro héroe porque quién sabe cómo nos iría.

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