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Palabras de vida

Por:   Karl Fick 4 de marzo de 2018

¿Cómo desarrollar el poder
para controlar la ira?

Pensamiento clave:
«Si se enojan, no pequen» Efesios 4:26


Primera Parte

De manera intencional o no, hay personas que tienen la capacidad de hacernos enojar o explotar en IRA, pueden cambiar nuestro estado de ánimo de contento a enojado en unos segundos.
Sí queremos tener relaciones saludables y felices tenemos que aprender a lidiar con la IRA (enojo). Hemos de aprender a identificar cómo es que aparece, cómo detenerla en uno mismo, y cómo difuminarla o disminuirla cuando viene de los demás.
Enojarse no es siempre malo, el enojo egoísta y no controlado sí. Hay ocasiones en que el enojo es la única respuesta apropiada e inclusive puede ser una expresión de amor. Como cuando un ser querido es afectado.
Para poner en contexto la relevancia de tratar este tema, quiero compartir con ustedes las siguientes estadísticas de algunas realidades sobre la IRA basadas en estudios hechos en los Estados Unidos de Norteamérica:
- En promedio la mujer explota en IRA (pierde la paciencia) 3 veces al día.
- El hombre 6 veces al día.
- Las mujeres se enojan más con personas y los hombres con cosas o situaciones.
- La mujer tiende a ser más verbal y el hombre más físico.
- Los adultos solteros se enojan el doble en comparación con los casados.
- El lugar más común donde se expresa la IRA es en casa.
- Nos enojamos más seguido y en forma más intensa con aquellos que amamos que con extraños.
- Un doctor investigador (doctor Miller) identificó 51 enfermedades atribuibles a la IRA.
Si nos detenemos a pensar sobre la dinámica de las personas con respecto a la IRA o el enojo, pareciera que la utilizamos como una herramienta para conseguir o lograr algo. Levantar la voz, hacer una expresión ruda o lanzar una mirada amenazante parecieran ser efectivas en nuestras gestiones diarias, pero qué pasa cuando todos lo hacemos, cuando nos lo hacen a nosotros, ¿cómo es que respondemos? Lo cierto es que cuando alguien te hace enojar es porque tiene control sobre tus emociones.
El manual de vida en Proverbios 25:28 nos advierte: “Como ciudad sin defensa y sin murallas es quien no sabe dominarse”. En Proverbios 12:16 nos dice “El necio muestra en seguida su enojo, pero el prudente pasa por alto el insulto”. Y en Proverbios 16:32 nos enseña que: “Más vale ser paciente que valiente; más vale el dominio propio que conquistar ciudades”.
El enojo es una respuesta aprendida, la aprendimos de nuestro entorno familiar, social y profesional. Lo aprendimos de la televisión, música, deportes, etcétera. Y así como lo aprendimos lo podemos desaprender.
El enojo se puede manifestar de diversas formas, es importante identificarlas en uno mismo o en los demás para poder crear conciencia de cómo tratar con este tipo de emociones y las consecuencias a las que pueden llegar si no se atienden y controlan a tiempo. Podemos entonces identificar 4 manifestaciones o estilos de enojo: Los volcánicos (neuróticos): no se conforman con hacer notar su enojo, el ataque es su expresión típica.
Los mudos. Son aquellos que se resisten a aceptar que están enojados pero en realidad son una olla de presión, se tragan el coraje afectando su salud. Aquí aplica el dicho que no hace tanto daño lo que te comes sino lo que te come. Están también los mártires; son los pasivos, los que se castigan a sí mismos, atrayendo la atención hacia sí, de manera constante se martirizan diciéndose: ¿por qué a mí?, yo debí, yo creí… Un indicador de que se pertenece a este grupo de expresión de IRA es la depresión; su causa número uno es mantener un enojo sin tratar. Su expresión típica es la incapacidad para ser felices, saboteando a la de los demás, buscando siempre la atención. Finalmente tenemos a los manipuladores; son los que administran su enojo a través de la venganza, son indirectos, saboteadores, no te dejan ver lo que les pasa y atacan. Los religiosos son muy dados a este estilo de enojo.
Pon atención en cómo es que manifiestas tu enojo y cómo las personas a tu alrededor lo hacen ya que en el próximo artículo reflexionaremos en 4 herramientas para controlar el enojo y evitar que te saquen de quicio. Así podrás enojarte sin pecar.

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