Acceder a su cuenta

Username *
Password *
Remember Me

Historia de Domingo

Por:   Raúl Ruiz 10 de febrero de 2018

Sí, valientes, pero ante todo humildes

 

Este fin de semana el Sur de Sonora se llenó de motocicletas deportivas.

Son alrededor de 300 pilotos llegados de 30 estados de toda la República que vienen a competir a Navojoa al “Torneo Nacional de Motocross”.

Es un bonito espectáculo.

De Primer Mundo.

Las motos son atractivas, y sus conductores valientes: Hacen desde este viernes acrobacias de alto riesgo.

Son mujeres y hombres que practican ese deporte por gusto, pero también en busca de reconocimiento, de triunfo.

Decía el filósofo estadounidense Ralph Waldo Emerson que: “… Para planificar un curso de acción y seguirlo hasta el final, se necesita el tipo de arroje que tiene un soldado. La paz obtiene victorias, pero se requieren hombres valientes para lograrlas…”.

Tenía mucha razón.

Hoy tendremos en Sonora a mujeres y hombres valientes.

En las últimas dos semanas, sin embargo, hemos presenciado el derrumbe de dos de esas figuras talentosísimas que muchos hemos admirado y seguido en los últimos años.

Se trata de Rafael Nadal, el multicampeón del tenis mundial, que se vio obligado a abandonar el pasado 24 de enero el Abierto de Australia, uno de los seriales más importantes dentro de la Asociación Internacional de Tenis (IFT, International Tennis Federation).

Una lesión lo obligó a abandonar la semifinal del campeonato.

Pero no fue el único caso.

Dos semanas después, el 4 de febrero, en Minnesota, Tom Brady, una leyenda del Futbol Americano estadounidense (y mundial) perdió el invicto en el juego más importante del año, en el Super Tazón, ante las Águilas de Filadelfia, quienes desmontaron una desventaja de 4-1 en las apuestas para derrotar a los admirados Patriotas de Nueva Inglaterra.

Esos hombres valientes, y sin duda talentosos, sin embargo reaccionaron de manera distinta a su adversidad.

Nadal, no se aguantó: Todavía adolorido por su lesión en una de sus piernas (en el cuadríceps, dicen los expertos), vociferó contra los organizadores del torneo, a quienes recomendó revisar la duela de la competencia.

“…Si cada vez se juega más rápido, si cada vez se golpea más fuerte y se juega en superficies tan duras, pues hay que plantearse por qué ocurren tantas lesiones, por qué hay tanta gente que sufre de las caderas, que no es mi caso, pero por qué hay tantos problemas en general”, dijo enojado.

“…La gente que maneja el circuito debería tener más sensibilidad con los jugadores... Somos personas y hay vida más allá de la carrera deportiva. Se me hace duro pensar en qué estado voy a terminar cuando me retire…”, dijo desconsolado y buscando culpables en el ocaso de una fructífera carrera deportiva.

 

La otra cara de la moneda 

Once días después, Tom Brady, una leyenda de los emparrillados, vivía un infierno similar al de Rafa Nadal.

No se lesionó, aunque si terminó, como suelen terminar todos los jugadores de futbol americano, magullado y, lo que es peor, derrotado.

Brady llegó encabezando a su equipo a la final del Super Tazón LII y fue derrotado en un cerrado y trepidante encuentro por las Águilas de Filadelfia, un equipo menor en los números y en la historia que los afamados Patriotas.

Sin embargo Brady no se desbocó ni vociferó.

“…Nunca tuvimos el control”, sólo dijo, honesto cuando finalizó el encuentro.

Después se calló.

Hasta el viernes cuando, ya sereno, no se arriesgó ni hizo aspavientos, habló del tema:

“…Me ha tomado unos días reflexionar sobre la derrota en el Super Bowl y también sobre la gran temporada que tuvimos. Existen muchas emociones cuando uno se queda corto de su meta. Y todas son partes del aprendizaje y crecimiento en este viaje que llamamos vida. El aprender convierte todo en algo positivo. Y el sentimiento principal que he tenido en estos últimos cuatro días es de agradecimiento. Agradecimiento a mis compañeros de equipo por el increíble esfuerzo que dieron toda la temporada sin importar los retos que enfrentamos. Agradecimiento a mis entrenadores por el esfuerzo y sacrificio que hacen para ponernos a nosotros los jugadores en la mejor posición para ganar. Agradecimiento a la organización de los nuevos Patriotas para apoyarnos en nuestro retador y difícil viaje. Agradecimiento a las Águilas de Filadelfia y su organización por sacar lo mejor de nosotros y ser ganadores elegantes (y también felicidades en ganar el campeonato). Agradecimiento a nuestros fanáticos que llegan todas las semanas a apoyarnos y comprometen su tiempo, energía y amor en su apoyo a nuestras metas. Y agradecimiento a mi familia y amigos que continúan amando y apoyando mis sueños. Gracias a todos. Los adoro a todos. Lo mejor, Tom”, escribió Brady.

Kilómetros de distancia a lo dicho por Nadal.

 

La oportunidad perdida
 

Todavía, incluso, insensible, el tenista español tuvo una oportunidad de reivindicarse:

Una bisabuela mexicana de 93 años, y quien se declara fanática del deportista español le hizo llegar una emotiva carta animándole y exaltando sus virtudes.

El siguiente es el documento escrito por doña Gloria:

Estimado Rafa: 

En diciembre le escribí otra carta y se la mandé a su academia en Baleares, España, a lo mejor no la ha recibido, pues anda en tantos lugares.

Soy una señora de 92 años, casi 93 en abril y desde que empezó a jugar tenis soy su ferviente admiradora, estoy pendiente de todos sus juegos y si son en la madrugada pongo el despertador y veo el juego. Sentí mucho lo que le pasó en Australia y deseo que ya esté completamente bien. Ahora va a estar en Acapulco a fines de este mes, me hubiera encantado ir pero ya se me dificulta los viajes, nos queda retirado.

Durango queda al Norte cerca de Mazatlán, Sinaloa, que también es un bello puerto.

Mi esposo, que ya falleció, jugaba mucho tenis, yo creo que por eso me gusta. Tengo 4 mujeres y un hombre, 2 yernos, 13 nietos y 20 bisnietos.

La mamá de mi mamá era de Sevilla, se llamaba Dolores Ortigasa, se casó y vino a dar aquí.

Me daría un gusto tremendo que me pudiera algún día contestar. Un abrazo y mi cariño

Gloria C. Martínez

Durango, Durango, México

34000 

Hasta aquí la carta.

Su respuesta fue amable, pero lacónica. Como una respuesta más.

Da tristeza.

Si Ralph Waldo Emerson, el ilustre ensayista gringo, hubiera salido de la reacción de Nadal habría tenido que agregar a su consejo:

“Sí, se requieren hombres valientes para el triunfo… pero también humildes”.

Tom Brady lo fue.

Ojalá y los cientos de motociclistas que ahora nos invaden tengan además del arrojo que divierte, la valentía para triunfar, pero sobre todo, la humildad en el disfrute.

Nada fácil ¿verdad Nadal?

 

 

 

Notas relacionadas

  1. Popular
  2. Tendencia