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Historia de Domingo

Por:   12 de agosto de 2017

Rius, el subersivo

Por Raúl Ruiz

 

Mi madre, una india hermosa como la describía una de mis hermanas, inmortalizó la frase:

“La panza es primero”, nos advertía a todos los hermanos cuando, a tropel, alistábamos la huída hacia la calle para ir a jugar a los “encantados”.

Ello era una manera de marcar un alto obligatorio, similar a lo que sería ahora un retén del Ejército Mexicano en plena carretera libre, para que comieras algo, generalmente unas exquisitas tortillas de harina con frijoles, antes de ir a consumir nuestras energías a veloz carrera en la calle.

Eran otros tiempos.

Nunca supe si Doña Josefina (o sea mi amá) lo leyó o escuchó en algún lado.

Pero con el tiempo todos nos terminamos familiarizado con “Los Supermachos”, “Los

Agachados” y ese libro de “La Panza es Primero”, cuyo autor solo firmaba, sin pretensión de fama alguna, como “Rius”.

  En realidad se llamaba Eduardo del Río y era un prolífico caricaturista que dibujaba chuscos monos que tenían la virtud de engancharnos para que los leyéramos, los viéramos, pero sobre todo, de manera hábil, de “ideologizarnos” sobre una manera distinta de ver el País.

Nos ha dejado.
El pasado Martes, en la madrugada, murió cuando tenía 83 años.

Fue derrotado por el cáncer, a quien siempre  retó y con quien terminó conviviendo en forma retadora.

Se convirtió en memorable su declaración cuando, empezando a ser consumido por esa letal enfermedad, se reía de ella cuando le avisaron que era un “enfermo terminal”:

‘‘Es alguien que se va a morir, así que todos éramos enfermos terminales. Ahorita el cuerpo médico se hace cargo de mí y me está

garantizando que voy a morir en perfecto estado de salud”, sostenía entre burlas.

 

Por eso, cuando anticipaba la llegada de la muerte les pidió a sus hijos que no los quería tristes.

 

La oposición

El maestro Eduardo del Río se convertiría en un auténtico guerrillero urbano, pero sin armas de fuego, pero si con esa poderosa arma que representa el conocimiento y la educación.

De hecho, con el tiempo lo sabríamos, eso era en la década de los 70’s y 80’s material subersivo.

El contenido de sus libros y caricaturas era crítico, ácido, anti sistema y eso incomodaba.

Tuvo el ingenio y el talento natural para explicar no sólo los hechos trascendentes de la vida pública mexicana, sino también los internacionales que nos impactaban.

Célebre en ese sentido lo es, por ejemplo, su libro “Palestina: Del Judío errante al Judío

errado”, que después, en una nueva edición, cambió de nombre a “Los Judios: 2000 años perseguidos, los 50 años perseguidores”.

La obra es una joya por su contenido y precisión sobre el conflicto entre Palestina e Israel, uno de los más antiguos de la época moderna.

Lo más asombroso de todo, y quizás por ello su explicación didáctica de los acontecimientos de la historia, es que no contaba con formación profesional alguna.

Rius apenas había cursado hasta el Quinto año de Primaria.

Esa función de autodidacta lo llevaba, confesaría después, a indagar, a convertirse en un auténtico “Ratón de Biblioteca” para documentar sus historias y acercarlas la realidad.

Y convirtió la caricatura, con sus picosos diálogos y con sus pintorescos personajes (quien leyó Los Supermachos debe recordar muy bien a “Calzonzín”, o a Citlally, nombres retomados de la cultura indígena mexicana) que buscaban retomar la riqueza cultural e histórica mexicana.

De hecho, una de las hijas de Rius, quien ahora ha tenido varias apariciones públicas debido a los lastimosos servicios funerarios de su Padre, lleva precisamente como nombre Citlally.

Para ese michoacano nacido un 20 de Junio de 1934 en el municipio de Zamora, la caricatura y su habilidad para los trazos no sólo se convirtió en un “modus viviendas”, sino también en una manera de luchar contra lo que consideraba injusticias sociales.

Ello, desde posiciones de izquierda y con una declarada ideología marxista, Rius pretendía contribuir al cambio social en México.

 

Su convicción

La mayor parte de su producción editorial estuvo enfocada a la política, pero dado su nivel de penetración en el mercado de la lectura,

aprovechó para escribir-dibujando sobre el Marxismo, la religión (era ateo) y sobre el mundo vegetarino (estaba convencido de que ello era más sano).

Precisamente de esa creencia nació el libro “La Panza es Primero”, que las buenas cocineras, como Doña Josefina, parafraseaban con acierto.

 

El referente

El haber iniciado como uno de los momentos con agudo sentido de la crítica, le permitió convertirse, durante 5 décadas, en un líder de los caricaturistas que ahora viven el luto como si fuera la muerte de un hermano.

“Durante más de cinco décadas orientó, divirtió y formó a miles de vegetarianos y ateos”, sostiene Helguera, uno de los caricaturistas más

conocidos del ambiente político y quien labora en el periódico La Jornada.

Sin duda extrañaremos Rius y su obra.

Vale la pena, sobre todo a las nuevas generaciones, rescatar su obra.

 

****

 

Faustino II

… Faustino Félix Escalante, el hijo del ex Gobernador Faustino Félix Serna, y padre de Faustino Félix Chávez, el actual Alcalde de Cajeme, falleció el Viernes luego de complicaciones de salud.

Faustino era el segundo de la dinastía en llevar ese nombre y su hijo es el tercero.

Siempre quiso ser Gobernador.

Se le recuerda como un personaje que le abonó al tema público de la entidad.

Las manifestaciones de duelo confirman que la historia empieza a juzgarlo de manera positiva.

Descanse en paz y una condolencia a todos sus familiares y amigos, en especial a Faustino III,

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